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"Caminante no hay camino, se hace camino al andar " Machado

martes, 5 de febrero de 2013

Navidad en el pesebre de verdad. Belén, Palestina


Cada año, desde muy pequeña solía armar el pesebre de navidad con mis padres en la víspera de mi cumpleaños. Por eso creo que esa fecha se llenó de magia en mi vida, mis padres solían hasta disfrazarme. Siempre nos reuníamos a ver qué idea nueva surgía para armar el pesebre,  ese pesebre que aunque sabía que existía una ciudad llamada Belén, pensaba que el paisaje era de mentiras y que solo existía en la imaginación de un colectivo; los pastores, las ovejas, las casitas. Pero este año pude comprobar que si existe. Tuve la oportunidad de visitar Belén justo el 24 de diciembre.


Llegar hasta Belén es algo complicado pero no imposible, pues está ubicada a 9 kilómetros de Jerusalén, capital de Israel y de Palestina pero se encuentra en la parte de West Bank o Cisjordania, es decir en la parte de territorios ocupados por Israel y desde 1.995 esta ciudad se encuentra administrada por la Autoridad Palestina, después de los Acuerdos de Oslo. Para llegar a Belén hay dos opciones, llegar desde Jerusalén, por donde llegan la mayoría de turistas y por ende hay muchos controles de seguridad, o llegar por la parte de abajo pasando por Hebrón,  otra ciudad de Cisjordania en auto. 


En nuestro caso fuimos con Ram un israelí que se arriesgó a entrar a Belén, pues legalmente es prohibido y podría llegar hasta la cárcel por esto, pero era navidad y en navidad todo cambia. A la entrada y después de ver el símbolo de “The entrance for Israeli citizens is forbiden” (La entrada para ciudadanos Israelíes es prohibida”) ,  Ram decidió preguntar a un señor de la Autoridad Palestina si podía ingresar a visitar, y él sin dudarlo y con una sonrisa dijo: “Es navidad, feliz navidad y bienvenido a Belén”. Así fue como entramos en auto por la parte de abajo de Belén y sin tener que pasar por ningún control de seguridad.


Ese día era 24 de diciembre de 2012 y llegamos hacia las 12 del mediodía. Muchos turistas se podían ver en las calles y muchos Papas Noeles, vendiendo de todo.  El cambio de pasar a Israel donde los judíos no celebran navidad a Palestina donde no se sabe dónde no se celebra, es brutal. Me sentí en mi Colombia querida en pleno centro de alguna ciudad justo el 24 de diciembre, es decir llena de bulla, de gente, de ambiente navideño, fue maravilloso.

Parqueamos el carro, y nos bajamos para empezar a caminar con rumbo a la Plaza de la Natividad que es lo más conocido de Belén. De camino decidimos comer un delicioso Falafel fresquito, algo típico de estas tierras que es como una bola hecha de lentejas o garbanzos cuyo origen se dice que se remonta a la Biblia, buenísima. Luego de camino veíamos como los turistas ese día, invadimos Belén.

Las primeras impresiones de camino a la Plaza de la Natividad, era ver aquel pesebre que de niña creaba, en vivo y en directo. Vi pastores con ovejas, vi las casitas tal cual las pone uno en el pesebre, vi el pesebre de mis sueños. Una sensación indescriptible que aunque sin religión alguna, mueve por el hecho de ser una tradición que tengo desde pequeña.




A la llegada de la Plaza de la Natividad, nos encontramos con miles de personas esperando la procesión que se realiza ese día por toda la ciudad. Las tropas de Scouts palestinos hacían su desfile.


Al frente de la Plaza, se encuentra la Iglesia o Basílica de la Natividad que fue construida por el emperador Romano Constantino I sobre el año IV D.C, encima del portal de Belén y es el templo cristiano más antiguo en uso y  la parte más visitada en belén, ya que allí se encuentra la estrella de plata, que indica el lugar donde nació Jesús de Nazaret, por lo tanto el símbolo del Cristianismo, aunque su población de 27.000 habitantes en Belén ya no sea en su mayoría Cristiana sino Musulmana. En junio pasado la Iglesia de la Natividad  y la ruta del peregrinaje en Belén fueron declaradas Patrimonio Mundial de la UNESCO.  



Para entrar a esta iglesia, se debe pasar por una puerta en la que hay que agacharse. Y adentro no hay sillas sino un altar, y debajo de este altar esta la estrella de plata. Para entrar allí hay que hacer fila (o por lo menos ese día) y es una puerta bastante pequeña. Dentro del sitio donde se encuentra la estrella de plata hay cientos de peregrinos que se desbordan de felicidad – euforia al ver esta estrella a tal punto que no se quieren parar de ahí, vimos varias personas en su mayoría mayores de edad, que se tiraban y lloraban sobre esta estrella.












Ya a la salida de la Iglesia y en la Plaza de la Natividad un árbol de navidad muy grande, siguen con el ambiente navideño de los Palestinos que aprovechan este día, para sus ventas. Hay música, festejo, alegría de navidad y ventas, muchas ventas.


Hacia las 8 de la noche y en vista que más y más turistas llegaban a Belén decidimos cruzar el control de seguridad por la parte de Jerusalén para entrar a Jerusalén y terminar nuestro día navideño ahí, todo eso para evitar congestiones de tráfico, pero habiendo disfrutado de una navidad única.












Sin duda alguna la oportunidad de haber estado justo el 24 de diciembre en Belén, fue una experiencia maravillosa, llena de recuerdos de una navidad en el pesebre de los sueños.

1 comentario:

  1. Muy lindo tu blog Carolina! estoy por viajar a Europa y me gustó mucho leer de tus lindas experiencias.
    Un beso grande desde Buenos Aires!
    Bruno.

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Gracias a todos por sus comentarios que me llenan de alegría para poder seguir en el camino ! Ese tiempo de leer y escribir de ustedes me hace completamente felíz a mi !

GRACIAS :)

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